domingo, 16 de julio de 2017

RE:Gomezanda: Obra Orquestal


"Hay personas que fueron testigos de este mundo en tiempos del pasado, nuestro presente sin memorias asegura conocerlos pero el futuro no lejano los oculta en su olvido, quienes con anhelo y devoción sus sueños a Fortuna ofrendaron, de los cielos y sus hijas las estrellas, un lugar en la Historia a ellos regalaron"

.....de los que con poca frecuencia se habla.....y escucha.....

¿Cuantos músicos mexicanos durante el siglo XIX se inclinaron por la influencia del romanticismo alemán? A decir verdad, salvo por el bohemio Ernesto Elorduy (1855-1913), prácticamente nadie, y no es que las obras y nombres de Beethoven, Schumann o Liszt -entre otros- fueran desconocidos por estos lares -por ejemplo, en aquel mismo siglo, Brasil, aun atada a las políticas de Europa y siguiendo los lineamientos de un Imperio (1822-1889) tendría como último monarca a Pedro II el Magnánimo, uno de los más íntimos admiradores de Richard Wagner, ergo, la influencia alemana en dicho país sería más que evidente- sino que esto se debe a un gusto desmedido por la Ópera italiana, las Zarzuelas y -cumpliendo las demandas más caprichosas de la alta sociedad- la música de salón (afrancesada, por supuesto).

Cuando en 1899, el gobierno de Don Porfirio Diaz becó a Julián Carrillo para que se instruyera en el Königliches Konservatorium der Musik zu Leipzig (la institución de enseñanza musical a nivel superior más antigua de Alemania) y así por primera vez tener un compositor mexicano educado a la alemana, la relación musical -sino hasta política- entre ambas naciones se haría más estrecha, seguirían este camino -en su primera estancia en el viejo mundo- Manuel M. Ponce (1906-08) y Arnulfo Miramontes (1908-09), ambos estudiarían en el Stern'sches Konservatorium der Musik zu Berlin coincidiendo en la clase de piano de Martin Krause (el inminente maestro del célebre Claudio Arrau), y no sería hasta la década de los 20' del siglo pasado que -después de haberse restaurado, más o menos, Europa tras la Primera Guerra Mundial- otro músico mexicano probaría suerte en tierras germanas, Antonio Gomezanda.

Nacido el 3 de septiembre de 1894 en Lagos de Moreno, Jalisco, el pequeño Toño iniciaría sus estudios de piano y solfeo en su ciudad natal con las maestras Josefina y Concepción Pérez respectivamente, al cumplir 13 años partió hacia la Ciudad de México y entre 1910-14 se convertiría en pupilo de Manuel M. Ponce en su estudio particular, en 1913 ingresaría al CNM para estudiar composición con Julián Carrillo y el 11 de julio de ese año se presentaría en la Sala Wagner y Levien en un memorable recital junto a otros discípulos de Ponce (entre los cuales se encontraba un joven Carlos Chávez), su debut como pianista profesional fue el 10 de Noviembre de 1915 en el Teatro Ideal (antiguamente ubicado entre las calles Lic. Primo Verdad y República de Guatemala en el centro histórico), por estos tiempos conocería al respetado filósofo José Vasconcelos, quien prontamente reconoció la calidad artística del muchacho y por ello le otorgaría -además de su protección- una beca para perfeccionarse en el extranjero (si bien la idea original era Francia, la Providencia tendría otros planes para el joven compositor)

Gomezanda emprendió su ida a Europa en los primeros meses de 1921, su primer destino sería París donde conocería a Édouard Risler, quien le organizó un recital en la Sala Érard el 23 de febrero de ese año, seguirían después una serie de conciertos por España, Austria, Hungría, Italia y Alemania. Al llegar a Berlín tomaría clases de composición con Ferruccio Busoni en la Preußische Akademie der Künste y al año siguiente, entablaría amistad con Richard Hagel, a la sazón, director de la Filarmónica de Berlín (1919-22), con dicha orquesta Gomezanda se presentaría como solista bajo su batuta, además de tomar con el clases de orquestación. Fruto de sus estudios europeos, compondría su Fantasía Mexicana (firmado su manuscrito el 23 de junio de 1922 en Berlín) basada en dos canciones populares jaliscienses (La Pajarera y Los Payasos, ambas datan de tiempos de la Revolución) y estrenada el 19 de julio -del mismo año- con la Filarmónica de Dresde dirigida por Willy Naue y el compositor como solista al piano, en un revés a México, aprovecharía la ocasión para estrenarla en su país el 21 de octubre de 1923 en el Teatro Abreu (otro de los recintos que hoy día ya no existen), esta vez su interpretación fue acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional (nada que ver con la actual e institucionalizada OSN) dirigida por Julián Carrillo, partiría nuevamente a Berlín y regresaría a México hasta 1925.

A principios de 1925 recibió el encargo de la compañía escénica de Erwin Piscator para la composición de Xiuhtzitzquilo, poema histórico-musical en forma de ballet-pantomima (como reza el manuscrito), compuesto -en una rapidez tan espontánea- entre el 1-25 de abril y entregado a su patrocinador a finales de este, su argumento se basa en una antigua leyenda mexica que tiene su acción en la última noche del ciclo de la Piedra de Sol (comúnmente le llamamos Calendario Azteca), su estreno tuvo que esperar un par de años, realizado en el Theather am Nollendorfplatz de Berlín el 9 de Febrero de 1928 con coreografía y vestuario de Ruth Allerhand y un elenco de arios danzantes, Richard Hasse-Held (la víctima sacrificada), Eva Schmidt-Walden (la doncella), Jenny Ahemm (la sacerdotisa del fuego) y Hermann Curtius (el sacerdote mayor), la obra arrancó de la crítica sus mejores elogios.

Años más tarde compondría sus Danzas Mexicanas, brillante obra para piano y orquesta que sintetiza en sus seis tiempos el folklore nacional de norte a sur y de costa a costa, su estreno se llevo acabo el 20 de Mayo de 1955 en el Teatro Degollado por la Orquesta Sinfónica de Guadalajara dirigida por Abel Eisenberg y su autor al piano (en el mismo concierto interpretó la versión revisada de la Fantasía Mexicana). Por último, en cuanto a Lagos, poema sinfónico que evoca imágenes de su natal Lagos de Moreno y a la par, homenajea en sus cuatro movimientos a distintas personas nacidas igualmente ahí, fue fruto del recibimiento de la medalla "José Clemente Orozco" por parte del gobierno del estado de Jalisco, se estrenaría en el Teatro Degollado el 21 de septiembre de 1956 con Arturo Xavier González en el cello, el compositor al piano y (a quien dedicaría la obra) la Orquesta Sinfónica de Guadalajara dirigida por José F. Vázquez. El Mtro. Gomezanda fallecería el 24 de marzo de 1961 en la Ciudad de México.

Antonio Gomezanda (1894-1961)
"Lagos" Poema Sinfónico para Violonchelo, Piano y Orquesta (1956)
Seis Danzas Mexicanas para Piano y Orquesta (1945/47)
Fantasía Mexicana para Piano y Orquesta (1922-47rev.)
"Xiuhtzitzquilo" (Fiesta del Fuego) Ballet (1925)

Violonchelo: Wolfgang Böttcher
Piano: Alan Marks
Director: Jorge Velazco
Berliner Symphoniker
296 MB
EAC:FLAC+Cue+Log


Pueden creer que un artista con semejantes logros pueda pasar tan desapercibido hoy en día? Esa es la realidad de Antonio Gomezanda, que podemos hacer al respecto?

1 comentario:

  1. Many thanks and regards from The Netherlands.
    Veel dank en groeten uit Nederland.

    ResponderEliminar